Virginia y Fermín, Hotel Puerta del Camino

Virginia y Fermín, Hotel Puerta del Camino y un día espléndido. Todo el mundo desea un día de boda con un tiempo excelente, pero a la hora de realizar esta película, nos encontramos, que en pleno mes de Octubre, el verano volvió a asomarse en Pamplona. Parece ser que quería compensar lo poco que ha estado presente este año. Pues como os contamos, con un sol radiante y el cielo despejado, para las 9 de la mañana estábamos acompañando a Virginia hasta la peluquería de Edurne Senosiáin en el barrio de la Rochapea. Allí, Virginia, acompañada de su madre y su hermana, fueron serenando los nervios hasta la hora de ir a casa a vestirse. Ya en el Hotel Puerta del Camino llegó el momento, la capilla en la que se celebró esta boda civil (curioso, ¿verdad?) estaba preparada para recibir a todos los invitados, llegados desde muy distintos lugares. También estaba el novio esperando a la novia. Fermín miraba impaciente su reloj, ya que la novia, como la gran mayoría de ellas, se estaba haciendo esperar. Una vez llegó Virginia, pasaron a darse el «si» en una ceremonia que tuvo de todo tipo de momentos. Lágrimas, música y risa. Muchas fueron las sorpresas que se dieron ese día. Incluido un concierto durante el baile, con el grupo del que es parte Fermín, el novio, que dedicó varios acordes de guitarra a su ya esposa Virginia. Esta, como el resto de invitados, se dejaron las gargantas durante el concierto hasta que llegó el momento que llega en todas las bodas en las que tomamos parte. El momento de mirarnos los cuatro componentes de Pixelart Creativos fijamente, vernos las caras de agotamiento y la juerga que se está desatando alrededor, y ser conscientes de que ha llegado el momento de apagar los equipos y realizar una digna retirada. Porque según dicen, una retirada a tiempo es , a veces, una victoria.

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