Una boda en Pamplona llena de emoción

Una boda en Pamplona llena de emoción sin duda fue la última de este año 2014, la boda de Bea y Jordi. llevábamos ya unos meses antes quedando con ellos para tomarnos un café, infusión en mi caso, para saber de todos los detalles de la boda. A que hora era la peluquería, donde se Iván a cambiar, quien leía algo, como seria la ceremonia, visitar las ubicaciones para las fotos… que el día de la boda fuésemos unos más, y no simplemente los fotografos y los vídeografos. Teníamos todo más o menos hablado y coordinado, y eso es algo que nos da seguridad a la hora de trabajar, pero, también sabemos que todas las bodas no son iguales, y que hay un factor importantísimo de improvisación, cosas que pasan sin planear, cosas que surgen sin más y que son las que a nosotros mas nos gustan. Está claro que las bodas tienen que ser planeadas, pero no hay que agobiarse demasiado porque las cosas no vayan saliendo como un@ quiere. Si algo tenemos seguro es que las cosas que más recuerdas con cariño del día de tu boda tal vez no sea cuando el fotógrafo te dice que te pongas en esa pared y que os abracéis y os miréis, pero seguro que si te acuerdas de cuando tu hermana, o madre, o un familiar te abrazaron, o el momento en el ese amigo vuestro, después de unas copas, coge el micrófono y se pega un monólogo, un montón de emociones no planeadas que son, al menos para nosotros, la chispa del día de vuestra boda.

La boda de Jordi y Bea, tuvo uno de esos momentos que tanto nos gustan, por eso decimos que fue una boda en Pamplona llena de emoción. Uno de los momentos, que no el único, fue cuando nos desplazamos hasta la peluquería donde estaba Bea, su hermana y su madre, para sacar fotos del momento. Acabamos un poco antes de lo que esperábamos, así que Bea decidió que lo mejor sería ir a tomar un café. La idea me pareció genial, así que allí que nos fuimos todos. Entramos en la cafetería, pedimos algo para tomar, y nos sentamos en una mesa junto a la ventana. Creo que no pasaron ni 15 minutos cuando por la ventana vimos a la abuela de Bea que pasaba por ahí dirección a casa. Bea enseguida la llamo y la invito a entrar. De repente me vi con tres generaciones sentadas en la mesa horas antes de la boda, ¡¡¡Siiii!!! pensé, momento único que seguro que recordaran para siempre, y sin darle más vueltas saque esta foto.

Una boda en Pamplona llena de emoción.

1 comentario Una boda en Pamplona llena de emoción

  1. Bea (la grande) 10/01/2015 at 18:37

    La boda fue preciosa, si. Pero vuestro reportaje, ilusión y simpatía fue sin duda digno de recordad.

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