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La temporada seca de las bodas

Me pasa mucho que la temporada seca – así denomino yo a los meses en los que no hay bodas – se termina pareciendo demasiado a un desierto. Quiero decir, que está muy bien descansar, hacer un maratón de Juego de Tronos, repasar la Biblia – para que el párroco de la Iglesia de San Fermín no me pille desprevenido -, hacer puzzles con mi hija, comerme unos “pocos” garroticos de la Beatriz, tomar el sol en diciembre… Bla, bla, bla.

Sí, sé que está feo quejarse pero es que tengo unas ansias locas por empezar a disparar cada finde semana a unos novios molones. Digamos que es como subirse, durante unos meses, a la montaña rusa más grande del mundo y dejarse llevar por su estado emocional.

Soy adicto a las historias y a día de hoy, creo que una boda es el lugar idóneo para consumir un montón de ellas. La preboda, la barbería, la peluquería, los nervios dilatándose en las pupilas, el maquillaje, el nudo de la corbata, los padres mordiéndose las uñas, el tiempo batiendo records, el chófer más tenso que el bigote de Dalí, los sí quieros, la música emocionando, las sorpresas, el primer baile… Ya vale, que me entran mariposas desbocadas y a ver cómo duermo yo esta noche.

En fin, que ya estoy preparado, como Clint Eastwood en un duelo del oeste, para disparar a todo aquello que me grite: Érase una vez…

El bosque.

El bosque. La nieve. Lo viejo. ¿El mar o la mar? para evitar polémicas, digamos la playa. Estos lugares son algunos de los que las parejas tienen en mente a la hora de decidirse por su sesión post boda. Algunas veces tienen clarísima su decisión. Ya sea por motivos sentimentales, por motivos tradicionales o por cualquier otra motivo. Pero la mayoría de las veces nos lo dejan en nuestras manos. Y no os vamos a engañar. Para nuestras manos, decidir no es fácil. Lugares nos vienen muchos a la mente. Todos ellos estupendos. Pero lo que para nosotros es estupendo, tal vez para la pareja no lo sea. Así que a veces nos encontramos ante la circunstancia de elegir un lugar y acabar donde la pareja realmente quiere. Con Cristina y Asier no nos vimos en esta tesitura. La idea la tenían clara. La post boda debería ser en Urbasa. Gran acierto. El resultado es fantástico. De ahora en adelante, Urbasa estará en la lista de nuestros lugares estupendos.